viernes, 25 de septiembre de 2020

La Red . Poesía. Dialectos de Magia Tierra y viento

 


La Red

Y llevaba repleta mi red, con polvo de mariposas

Pero tropecé ,

 cuando iba encandilada.

Solté amarras  y

 mitad ola

 mitad nubes

 Se hicieron mar en el cielo enamoradas

 

 Sentada en el suelo  sin  desencanto,

con la emoción vestida de milagro.

 En una línea de frontera

sobre mi mejilla.

Quiso ese instante de vida

 de ilusión cruzar lo dedos.

Celebrar  en la belleza  un cambio.

Mitad magia, mitad color

se hizo a la vida. 

Inventado ventanas para el sol

 que despertamos.

Anidó en bocas.

Acunó labios.

Y se infiltró en las pupilas

Para que la sonrisa

Irreverente

Jamás tuviera reparos.


Espacios para el Amor . Poesía

 


 

Hay rincones y espacios conocidos donde el amor espera. 

Aguarda como un tigre insaciable o muta en flor 

Puedes tomar el errado, o involuntario que lo mismo  se agiganta

Como cardumen de abejas invisibles 

Les puedo hablar de un león desordenado por  tipas y aromos,

 De  floristas y poetas

Un oasis en el tumulto, donde el romance vuela a las fuentes

 En perspectiva lejos de humo y el bullicio

Todavía esperan los balcones, arrumbrados

 que desteñidos reciben serenatas

 Ven danzar al amor en todo tiempo,  cuando callan las luces

atisbando besos en burbujas

 Ensimismados en un banco de lujo donde los amantes viajan

Veo  el portal de la pasión en mi Alameda, testigo de retretas y confesos

Veo latir bajo una sombrilla de café olvidado, la primera señal del corazón

 Un milagro

 A veces  no merezco el privilegio de ser fantasma y espía,

 Obnubilada  bajo las estrellas o a pleno  sol.

 Sigo adelante en mi camino predilecto

 paso sonriendo con este amor.

 

 

 

 

La cascada

 

La gran cascada era la primera visión que el peregrino recibía al bajar la montaña y encontrar el pueblo. Como de costumbre en todo sitio que no tiene mucha edad, nadie pregunta por un forastero ya que en parte todos lo somos.

 

Llegó muy temprano, con las botas gastadas camufladas por el barro, un morral de cuero café, y una campera que lo protegía de los cambios del tiempo. Se quedó en un hostal cerca de la plaza, buscaba descansar. Tanto fue así, que perdió la noción del tiempo, habia andado demasiado sintió hambre y como no halló muchos sitios de comida, ingresó en un pequeño dispensario de ramo general. Acostumbrado a la ciudad, a la tecnología, le pareció haber caído de pronto en un espacio perdido del tiempo.

 

Aquello era todo un arcón, desde los estantes y la escalera rudimentaria hasta la mezcla de mercadería adelante con un fondo de rollos de tela, que aterrizaban sobre una vieja alfombra. Todo esto le atraía y es que se especializaba en capturar imágenes, detalles en una vitácora y pequeños objetos que atesoraba de cada aventura.

 

Pero esto no era lo particular, es que la belleza de aquella alfombra estaba sellada por un paisaje casi de ensueño. Por un momento, le pareció familiar pero tantas imágenes captadas en los últimos 15 dias se fusionaban  a veces.

 

-Buenos dias, en que puedo ayudarlo – interrumpio su recorrida una voz- el hombre tenía unos 70 años y una mirada algo cansada pero llena de paz.

 

-        Ah, perdón por no anunciarme, solo ingresé buscando comprar provisiones, pero reconozco que tiene usted cosas muy interesantes.

-        Veo que le gusto la alfombra, fue tejida hace mucho tiempo

-        El lugar,

-        Es la cascada que rodea el puente de ingreso al pueblo, me extraña que no la haya visto

-        Si , es que he llegado caminando desde hace varios días buscando el pueblo de “Leon”, pero el tren me dejo en la última estacion y no pensé que fuese tan lejos. 

-        Mi Estimado amigo, lamento decirle que este no es el pueblo de León , este es el paraje de “la Cascada

-        El nombre esta dado por el lugar

-        No mas bien por la leyenda.

El forastero, se ubicó en la hamaca y con mucha atención siguió el relato

 

Finalizado se hizo un silencio, volvió a mirar la piedras de la alfombra y reconoció que era increíble. Se envolvió la bufanda y regresó al hostal

 

A la mañana siguiente, se dirigió directamente allí al pasar por el costado, bajó y se sintió tentado, tomó agua entre su manos y bebió de ella.

El rapto del rey

 Sucedió una vez en un pueblo cercano a la Alambra, un príncipe Moro, que llego de las cruzadas con botín de su ocupación. Era más Moro que humano, ojos negros profundos cabello crespo, y  piel ensombrecida. Su nombre era Abdul, Como una legión de hormigas tomó posadas, casas techos y no dejó rincón. 

Un día en sus pocos momentos de descanso miró desde el camino como el Río tinto atravesaba la pradera florecida y sintió deseos de descansar. En su andar bajó de su toledano ataviado de plata y joyas, y soltando la rienda se dispuso a caminar Se encontraba tendido y cubierto por los pastizales, solo el cielo por sobre su cabeza y sintió deseos de quedarse así, no había nada en el mundo que más quisiera conquistar. Parpadeó, y entre los sueños de su siesta, una risa como música en el agua, lo despertó. Se incorporó y la vió blanca, ataviada sola en su piel, llena de luz , de día y sol. . Rodeada de sus sirvientes y por Alá que solo sería su último tesoro. Hecho de guerras y metal, Abdul no tardó en saber todo sobre Virginia, quien se cruzo en su camino rumbo a su castillo. Preparó una pequeña emboscada que no resulto. Desde entonces la corte y su guardia quedaron en alerta. El Moro ya no distinguía entre la meta y su capricho, y fue decidido a tomar el reino entero . Virginia por su lado ahora sentía que tenía la sombra que antes no conocía y le dolía ver su tierra arrasada, poco apoco por Abdul. El rey quiso intentar el diálogo pero era más el capricho. Esa noche todo estaba listo y la toma era inminente, Virginia no tenía salida , y pensó en huir.

 Fue entonces que su sierva la ocultó tras un pasadizo que nadie conocía  un gran reloj, cuyo péndulo abría la puerta a un cobertizo. Abdul cruzó salones, galerías, voló sobre las escaleras sin herir a nadie, pero no dejó espacio sin revisar halló los más recónditos, escondites, que ni el rey conocía, y si era cierto la mentira sobre el Viaje de Virginia le daría pase para volver Fue increíble la alianza de sus sirvientes, las formas de acercarle la comida, hasta descubrir que Abdul tenía una debilidad, odiaba las doce campanadas del péndulo, razón por la cual a medianoche se mantenía lejos de aquella estancia del castillo y se encerraba en una torre hasta el amanecer. Durante ese momento Virginia aprovechaba su libertad, y recorría todos los espacios no vigilados, salía al bosque y en alguna ocasión su presencia se transformó den el rumor de un fantasma. Un hechizo sobre el bosque basado en alguna venganza de los espíritus de la noche y alguna que otra superstición de maldiciones gitanas a causa del Moro. Pasaron tres años y el Moro no entendía la tranquilidad del rey, elaboró miles de teorías, y no comprendía la paz que había aún con esclavitud. Solo era víctima de sus doce campanadas cada medianoche.

 Se sentía solo, y los sobrepasó la angustia de su capricho. Ella era libre cada noche, y disfrutaba de la paz, en su alma, pero, comenzó a sentir pena del represor.  Cierta noche vió la silueta oscura por los pasillos, oscura de dolor y egoísmo, de soledad que traspasaba la piel. Como una rosa seca, en un último aliento. No había nacido esclava ni mora, pero le pesaba ese dolor, así fue que una noche mientras Abdul dormía, por un pasadizo ingreso a su aposento, y se quedó de pie junto a su cama. - Princesa ¡ se sobresaltó Abdul- estoy arrepentido del dolor que he causado - Soy un Alma que he venido a darte paz, por un capricho has tomado , mi reino, tratando de alcanzar por la fuerza lo que no has pedido en tiempos de paz y parte de la amistad, nace de la confianza. 

Abdul se arrojó a sus pies, y le pidió perdón, prometió cambiar si su espíritu no lo abandonaba, y prometió regresarle su reino. Jamás se volvió a saber de él, nadie lo vió partir, y nadie lo vió quedarse, tan solo los espíritus que de noche dominan el bosque , ven encenderse cada anochecer la luz de la torre.

Video de obras

https://youtu.be/XbY7s19sntI?feature=shared