martes, 4 de marzo de 2014

Dragones



La plaza… la misma de todas las veces. Descorazonada a cielo abierto por un sol espléndido y el pasto tan verde que dolían las pupilas… Fue en la siesta un día de semana, mientras la juventud se remojaba alrededor de la fuente.

Surgiendo del agua, como en las mejores épocas de carnaval, llevaban adelante todas esas mímicas típicas de la edad. Una de de ellas recién encendía un faso, cuando el clima cambió de un segundo a otro. Las nubes se aceleraron como en el efecto de un video y ella se quedó estática  parada justo frente al museo y empapado de la revisión.
La masa negra compacta giraba sobre la cabeza, como el centro de un tornado, no era tierra no era viento exactamente, las bestias estaban sobre sus ojos como en su cabeza y volando en círculos comenzaron a descender. El escaso público de un día radiante se esfumó despavorido y las imágenes se abalanzaron sobre cada uno sin prisa, igual que un presagio negro. Estática esperé, no se que cosa, pero me di cuenta que obedecían a mis movimientos.

La vorágine seguía centrada en la plaza y al descubrir su poder sintió que podía alejar aquel mal del lugar. Comenzó entonces a correr lejos del centro del lugar como la única idea tentativa y esperaba reacción de aquel entorno. No supo cuanto había corrido, se detuvo a tomar aire y miró hacia atrás pero la nube no regresaba. Casi sin aliento se encontró  en terrenos fuera del parque central, ingresó en un silo abandonado temiendo lo peor  y una vez adentro, comenzó a subir hasta el nivel medio por una escalera caracol. Los sonidos que provenían de la ciudad comenzaron a ensordecerlo y gritó.

Gritó muy fuerte, llamando en otra lengua. Se arrodilló  en el piso helado y al mirar hacia arriba, noto que por la ventana altísima asomaron una a una las cabezas negras. Continuó alzando el brazo y los espantos entraron al silo uno a uno, creyó por un instante que esos gigantes estallarían el techo pero en su lugar, sólo cambiaron de tamaño como cuervos que sobrevolaban todos por el interior de tejado cónico y aún agitada, se levantó mirando la cúpula, en el instante en que cada uno se posaba en el mas alto barandal d la viga mayor. Así esperó.

Primeros pasos

Luciérnaga

Una luz una estrella fugaz
se hace sol en la noche y espero.
Espero otra luz,
otro albor en la cúspide de un árbol seco
erguido en pie.
Sobre el diente de león dormido.
Como la orquídea más bella.

No se si es un sueño que va en fuga
por la noche,
ignoro si es un candil encantado
ternura,
pequeña, frágil
como una luz inocente,
que se escapa en un suspiro del alma,
pero no regresa.

En un instante impensado
miles de luces,
miles de esperas,
suspiros veloces de carmín dorado
en sinfonía giran,
suben y encantan en pentagrama
hasta el hogar de la noche
donde titilan
y quedan.


La estrella

En un momento de fantasía
por un instante, subió al cielo
y  no vió la señal.
En lugar de un asteroide se ató a la cola de un cometa.
El sacudón,
lo lanzó un poco lejos del pergamino,
desprovisto papiro entintado
con ilusiones frescas.

Así, soberano de los sueños  se apodero de otro río
Y cruzó en diferentes balsas,
 hasta la orilla  de su destino.
Avesado vendaval viviendo a mares
bajo los párpados
La tierra comprimía, el dominio de sus pies.

Y ella  araba los senderos

Se prendió al  pecho, fuera de la mente
Una constelación de sí mismo se grabó en el universo
Envió señales del firmamento a la tierra
en códigos de plata y luz.

La respuesta 
eclipsada en un laberinto estrellado 
Y por dificultades negadas
Varias veces la dejo  llegar al centro de la nebulosa sin nada.

Hoy aguarda bajo el tosco techo beneficios.
Bordando estrellas en la paredes
Se detiene y preexiste Antes del desaliento
Algunas veces esa voz le llama desde afuera,
y nuevamente la revive en su ilusión  
pero aunque luche con Orfeo
 no ve La puerta. 




Como nosotros y como otros

Decisión

Hay seres diferentes
a nosotros
como vueltas y retazos
de una pieza.
Hay aventuras que otros
repiten y nosotros
ni siquiera.

Hay gente como una
que se pregunta como hará
para vivir tan diferente
hay quien se lanza de cabeza
por una cascada de luna
Hay quien lo piensa.

A veces envidio viajar sin plan
y no pegarme a una fobia exclusa
Tomar solo el elixhir fundamental.
Para olvidar la angustia
una vez encontré un personaje,
criticado por su improvisa
Una vez hable de más
y creí ver sobre mi mano

No es el fin ni es el medio,
es el costado que todos tenemos.

Me he cansado de hablar ,
de pensar,
de temer ,
de envidiar,
me he cansado de creer que los sueños
matan el sueño
fuera de la realidad.

He decidido mitad y mitad,
mitad roble y mitad fuego
cristiano y musulmana
politeísta y hebreo

He decidido salvar las aventuras,
los recorridos no pensados
el exterminio de la desidia y
el crecimiento
al desamparo

No es el fin ni es el medio.
Es el costado que todos tenemos.


Video de obras

https://youtu.be/XbY7s19sntI?feature=shared